lunes, 27 de septiembre de 2010

Quedamos a mano...

La Academia no se sacó ventajas frente a Tigre en su visita a Victoria y empató por primera vez en el campeonato. Más allá de que ambos equipos tuvieron sus acotadas chances de convertir, el partido fue un verdadero bodrio: el desarrollo del mismo fue muy trabado, debido el Matador se dedicó a pegar con mucho oficio. El árbitro Federico Beligoy, de dudoso desempeño y un accionar muy tibio, poco hizo para impedirlo.
Así, durante los primeros 45 minutos los futbolistas de Racing recibieron infracciones por doquier, y el referí tan solo sacó dos tarjetas amarillas. Más paradójico aún es que, a fin de cuentas, la visita tuvo más amonestados que Tigre. Pese a esto, el equipo de Russo contó con algunas oportunidades aisladas para marcar, sobre todo en los pies de Pablo Lugüercio.
En la segunda etapa, el partido cayó en un pozo. El local intentó salir jugar un poco más y buscar el partido, pero sus limitaciones fueron el tope. Tan solo contaron con un remate de media distancia que se estrelló en el travesaño, y nada más. Racing fue un fantasma y se lo notó perdido dentro de la cancha. Ante esta situación, la repartida de puntos no le venía mal a ninguno de los dos y así fue como terminó. Hay muchísimo que trabajar de cara a Huracán, más si se tiene en cuenta que posterior a ese partido se viene en Clásico.